jueves, 31 de enero de 2008

Nuestras Vergüenzas


¿Cuántas veces hemos experimentado vergüenza? Quizás más de una vez nuestro pundonor ha sido abochornado, al ser descubiertas. La vergüenza es el sentimiento ligado a la propia dignidad, este sentimiento reprime el impulso de violar las leyes por temor a un escándalo público o al ridículo. El ruborizarnos es la manifestación externa de ser sorprendidas, es la denuncia involuntaria que nuestro rostro expresa.

¿Quién tiene memoria de su primera vergüenza? Consternación que no pasa por lo que hacemos, sino por aquello que ocultamos por temor a la desaprobación. Por lo general exhibimos lo que socialmente es aceptable, tapando nuestros defectos corporales por temor a que alguien se burle, o para no ocasionar desagrado a otro con nuestra imperfección.

Recuerdo que lo primero que comencé a ocultar fue mi estado menstrual, situación originalmente vedada a cualquier varón. Luego vinieron todas las otras vergüenzas. Una vez el viento me levantó el vestido en plena calle. No quería que supiera mis sentimientos por temor a ser rechazada. La inocencia mantenida a una edad en la que se debió haber vivido una determinada experiencia. Cometer un acto del cual luego nos arrepentimos y tantas otras vergüenzas que por vergüenza no se dicen.

Quizás por eso la niñez es el único estado puro perfecto, donde actuamos sin preocupación de que otros ojos nos reprueben. Pero al crecer tomamos conciencia de que se debe responder a un ideal imaginario, que se concreta en algunos cuerpos que sirven de ejemplo. Con el tiempo no nos importa responder a las exigencias sociales, los rollitos no se bajan y punto, aprendemos a ser más nosotros mismos. Por lo general, los bochornos se pasan y no se vuelve a cometer la misma situación.

Existe otra vergüenza. La vergüenza ajena, ese asumir como nuestro el actuar o el decir de una acción deshonrosa cometida por otra persona. Finalmente la falta de vergüenza es el descaro, al seguir actuando en forma grotesca así como lo hacen algunos ejecutivos o ministros importantes, así como lo hacen las empresas que suministran nuestros recursos básicos de sobrevivencia (luz, agua) y cobran descaradamente lo que quieren y peor aún no dan la cara. ¿Tanta vergüenza sienten?.

1 comentario:

Ingrid dijo...

Agregaría la falta de verguenza de los canales de TV, nos invaden con publicidad, francamente no se puede ver ni una película con tranquilidad. Y esa publicidad va directo a los bolsillos de los "rostros" que nos venden bodrios y bodrios y bodrios.