sábado, 7 de julio de 2007

Hechicero Carnal

Cariño,
tu sabes que la brujería existe
la lucha del bien contra el mal, es antigua
no terminó en la era de la Inquisición
todo fue tan confuso.

Él estaba ahí, con todo el poder
en sus muslos, acechando
sin pronunciar palabra
porque ese rostro de ángel dormido
y hombre despierto no necesita hablar
lejos estaba el sofá-cama
cerca, su cuerpo flotante, diluido
gracias a mágicas pócimas
te juro, su cuerpo era
concreto, aromático, joven
como esas estatuas romanas
que salen en las enciclopedias.

No sé, de una sola mirada
tuve que obedecer y tenderme
después de una terrible eternidad
sobre su cuerpo sudado
sentí ... no lo recuerdo
y luego sentí ganas de irme, de huir
justo en ese momento llegas tú
a salvarme,
pero el demonio ya se había vestido
y se fue volando por la ventana.

Nostalgia de Una Cyborg


Despierto entre noches amuralladas
y templos de pantalla plana,
busco electricidad, refugio, pero
en lugar de cirios hay lámparas
en lugar de teteras, hervidores
en lugar de un amigo, máquinas

Estoy confundida entre tanto cable
no sé de que enchufe provengo
tengo mega wats en el cuerpo
y cables tirados en los nervios
tengo un recuerdo vago, una imagen
de algo llamado madre cocinando
en el brasero de en un pueblo.

Recuerdo quirófano, anestesia
Una firma. ¿Firmé? No recuerdo
un pinchazo, recuerdo un pinchazo
mis nervios y carne estirándose
junto a los alambres.

Quiero huir pero no se adonde.
Me toman, me visten,
Un botón me obliga a decir
“Estamos para servirle ¿Qué necesita?
Bip, bip, bip, cortocircuito
no quiero sonreír, ni decir esas frases
Bip, bip, bip,
“La tarjeta la endeuda señora”,
“Los intereses son altos”,
quirófano, reprogramación
me despierto, me visten,
otra vez detrás del mostrador
“Estamos para endeudarla”
“Nuestros productos son de tercera categoría”
Bip, bip, bip, reprogramación, bip, chhhhhiiiii
no sirve, no sirvo, me botan a la basura
despierto, busco algo llamado hermano
alguien llamado enchufe,
las luces de neón me hacen seña
y duermo bajo un letrero luminoso
sintiendo que es la familia de donde provengo.

viernes, 15 de junio de 2007

Niebla de Atardeceres



He de morir de cosas ausentes,
de un exceso de silencio,
de lluvias petrificadas,
saltando dentro de la casa,
de una enfermedad o accidente.

He de morir otra vez
Sola
cruzando la herida
lamiendo la herida
Sola
como cualquier animal
como todo animal.

He de morir Sola
a pesar de la ciencia
he morir Sola
mirando hacia adentro,
y con la misma incertidumbre
de aquella mujer abandonada
por la tribu.

≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈

Tengo miedo
alguien vive dentro
de mi soledad.

≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈

En una de las cien soledades
que me gobiernan
conocí el adjetivo
de las mil mujeres
que me habitan.
≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈

Cuando camino a solas por mi cuerpo
encuentro un manojo de huídas
archivadas en mis pómulos,
unas tres profecías pendientes
y un Apocalipsis a punto de estallar.

Cuerpo Color Violeta


La noche se cumplió en ella y fue un trozo de risas húmedas salpicadas de vino. No puede amar, no tiene cuerpo, quizás por vestirse de ausencias y recuerdos color violeta, quizás por llevar en la piel rasguños de océano y nubes de fósforo prendido en la piel.

Pero es más real, camina con la vida entre los codos, bajo el rocío de las ocho de la mañana, lleva los hijos en la memoria y un bolso con ropa usada para vender a mil pesos, comprar un kilo de leche, un poco de pan y quizás azúcar para endulzar el destino que siempre la golpea a través de la mano de su esposo.

Camina delgada con ojos de persiana cerrada, labios líricos que se abren diciendo “Esos pantalones están sanitos casero”, “Mire la chaleca no tiene nada, está nuevita, también a mil pesos”. Al terminar el medio día recoge del suelo las cuatro pilchas sobrantes. Con lo ganado tiene hasta el fin de semana, luego a golpear y pedir de nuevo alguna cosita que nadie use.

Entre ventas y pedidos camina por la ciudad con puñetazos en el estómago, hematomas en los brazos y cicatrices en la voz. Su intimidad es de color verde azul, le gusta sonreír y mira al cielo dando gracias a Dios, después de cada venta.

Ha sido valiente, el coraje ahora tiene otra forma, tomó a los niños y se fue a casa de su madre. Está empezando a caminar más erguida, más real, camina para los hijos y para sí misma, sonríe sin miedo y continúa dando gracias a Dios.

La noche se cumplió en ella y es un trozo de risa fresca, ahora sin resuellos de vino y con la piel completamente blanca.

sábado, 9 de junio de 2007

Mujer en Verso



"Hoy,



vengo recién



de mí".

Mujer Plural


TRABAJO SIN JUBILACIÓN

Laurita se pone el abrigo para cruzar los días de invierno. Camina lento gracias a su delgadez encorvada, o quizás por culpa del tiempo que tiene sepultado entre los hombros. No sabe cuantos años lleva cruzando la misma calle seis días a la semana para llegar al Persa.

Con sus ojos levantando el amanecer, viene de viajar por media ciudad sin mirar escarcha, aún tiene fuerzas para trabajar, hacer aseo, sacar la mesita, el banquito, y sentarse a la intemperie a la orilla del brasero y enrollar papel higiénico que vende a cincuenta pesos para entrar al baño.


MUJERES DE SIEMPRE

Despiertan temprano de martes a domingo sin importar la furia del calor o del frío, ellas abren las mañanas colgando del cielo sus ropas ajadas.

No son mujeres de ahora, son mujeres de siempre, que gracias a su trabajo los hijos han terminado de comer y estudiar bien. Son mujeres simples como la vida, se persignan cuando la sirena anuncia el medio día en señal de agradecimiento, y dan gracias a Dios, en silencio, por cada venta.

Mientras los caseros llegan pegan botones, zurcen, toman mate y esperan. Esperan vender, aunque la competencia de la calle es fuerte y más barata. Pero ellas insisten, persisten en vender. Cuando no anda gente recuerdan que antes vendían bien, pero ahora está malo y sueñan con tiempos mejores mientras cortan motas a los chalecos.

La ropa usada, después de pasar por sus manos queda nueva, lista para la venta. Bajan y suben las prendas con una sonrisa que no tiene precio, pero tiene esperanzas que si no han vendido, venderán antes de cerrar o venderán mañana. Mantienen la fe que el fin de semana será bueno, dicen que el sábado se vende más que el domingo y el domingo es mejor que el sábado.


EVANGELISTA DE NOCHES FORTUITAS

Pastora incansable. Evangelista irreverente, así de pura, me pierdo maldita en el silencio arrancado del espejo para ir en procesión entre una soledad y otra, hasta llegar a los pastizales de tu carne y hacer en la pradera de tu cuerpo una liturgia con nuevo rosario y otros sacramentos.

Algo simple: Una cena con pan y vino Amor, y luego morir creyendo en la resurrección de la carne y resucitar bajo los pliegues de tu piel con un trozo de mi alma en cada mano.

Desde que te quiero amar, los dioses depositan su vigilia en los cirios de mi templo, las vírgenes cuelgan sus hábitos en mis caderas. Pero yo manzana, serpiente, niña recién vestida de mujer, tan sólo te quiero amar, hacer el amor por una noche y luego otra noche hasta que el olvido, el cansancio o la rutina nos separe amén.

Y ahora que descanso en ti, los ángeles me entregan las llaves de paraíso e infierno, las vírgenes ceden su don a esta Evangelista de cosas sencillas , como hacer el amor después de la ofrenda del vino.

El Olimpo descansa al ver que mi destino se eterniza en las alforjas de tu piel, piensan que lo nuestro eterno al quererte amar. Pero Amor, recuerda que esta noche es una noche, quizás una noche fugaz y mañana será otra noche; tu comerás de mi cuerpo y yo saciaré mi sed en el agua dulce de espalda. Pero son noches, pasión fortuita, concreta, que por la capacidad de la entrega todo el universo jura que son eternas. Yo te quiero amar, juro que te quiero amar, así como ayer amé a Otro en la real y justa medida que se puede amar hasta la eternidad.

Ahora no entiendo la razón de que dios se duerma en mí, sin pagar la botella de vino, sin reconocer que yo pertenezco a momentos, a instantes fortuitos y profundos que él pretende eternizar.


PIEL CONTRA PUPILA

Cruzaron las miradas y algo extraño se apoderó de ti, así como se posesiona un nuevo dios ante un ingenuo creyente, te tomó con sus pupilas recostándote en un lecho a orillas del paraíso. Y lo amaste sedienta sin importar que fuera un extranjero en la ciudad de tu piel donde sólo se han cruzado pequeñas y tiernas batallas.

La poca saliva que tragaste se convirtió en ceniza, y fuiste en menos de un segundo otra ave Fénix emprendiendo vuelo hasta alcanzar el arco iris que conduce al edén y llegaste por un momento a la felicidad que no buscabas cuando saliste a comprar.

Estas desnuda. Te tocas, pero la verdad es que te ha desnudado con los ojos. Lentamente desabrochó tu blusa, bajó tu falda y arrancó con sus manos flotantes tu ropa interior. Que acariciada te sientes. Te has bebido todas las pasiones que podrías sentir en tu vida en un solo segundo y te sientes satisfecha, distraída, amada, te sientes morir y ni siquiera has agonizado.

Tuerce la mirada sin verte, su aroma agudiza tus pasiones y lo dejas pasar. Has caminado dos pasos y ya has olvidado su rostro. ¿Cómo era su rostro? Decidida te devuelves, le quieres decir algo, pero avergonzada te detienes en el primer segundo de tu arrepentimiento. Pero él gira su cabeza y te pregunta la hora, pero no tienes reloj, aún así te da las gracias y su voz encadenada a su rostro nuevamente te arrastra, te subyuga, quieres continuar la conversación, pero no hay nada más que decir y no tienes nada más que entregar.


ALCANCES NOCTURNOS

Para no perder el cigarro que estoy fumando a estas alturas de la noche que plena de viento anuncia lluvia, y para que la mitad de esta copa de vino no se pierda …
… pienso …
Este silencio debería retroceder, convertirse en palabras o en leve murmullo. Debería conversarme de como es realmente su mundo. Ese lugar donde la mente llega a un estado inalterable, donde el vacío deja de ser fracaso y es victoria ¿Te imaginas cinco minutos con la mente en blanco? Y en esa blancura, La Nada, abarcando El Todo de un vacío jubiloso, donde no hay recuerdo, futuro, palabras ni siquiera el pensamiento de cómo se debe sentir el silencio.

Que maravilla pasar por estos cinco minutos una vez al día, y salir inocente, virgen, ya no a combatir sino que sólo a vivir despacio y feliz cada momento de esta tragedia en la que un dios analfabeto aprendió a escribir a costa de nuestras vidas.

Pero está bien, todos nos equivocamos y quizás seamos un error caligráfico, pero el más perfecto error, al final así somos y tal vez dios sea tan humano como nosotros.

Perdón, el cigarro ya fue apagado y ahora beberé el último sorbo de vida o de vino. Vida y vino, que importa al final son lo mismo.

sábado, 2 de junio de 2007

MicroCuentos (2)



ETERNO ADOLESCENTE

No tuvo tiempo de madurar. Esto del eterno adolescente es cierto, como el infantilismo que tiene a pesar de los cincuenta alojados en su cuerpo.

Aún jura que es soltero y sin hijos. Me jura que todo es alcance de nombre y apellidos. Lo peor es que después de cinco años, sigo creyendo que los fines de semana y las fiestas los pasa con su madre, que según me han dicho está muerta.


PROFECÍA DE UN MIEDO

Teme, huele el miedo a través de sus pupilas, pero nada arremete contra su vida, y la muerte aún está lejos.

Tiene miedo, debería disfrutar la plenitud de los momentos, la bala que alojará en su pecho, aún no ha sido comprada.


NOCHES CON MELODÍA

El día nunca tiende sus mañanas en las mesas arropadas de copas y colillas de cigarros fumados por labios que comparten soledad.

Sólo el amanecer llega a este mundo de caderas risueñas para cerrar el cielo que vive en este infierno.

Aquí, en el prostíbulo la vida es igual que afuera, sólo que la música es más fuerte.


ALMUERZO TELEVISIVO

Le gusta adelgazar todos los días. A la hora del desayuno se sirve una taza de té sin azúcar con dos rebanadas de viento, luego acude al baño para vomitar el aire ingerido.

Al medio día prende el televisor, mira el programa de cocina, para luego cepillarse los dientes. Sí, cepillarse los dientes como lo hacen todas las personas, después de almuerzo.


**********


Bajo la luz de la sombra


alguien dentro de mí se muere


y nace otra.



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sábado, 26 de mayo de 2007

MicroCuentos (1)



DEFENSA CULPABLE

No Señor Juez, su vida no me pertenecía y no soy Dios como usted dice, sólo soy mujer y no lo maté porque era mío, lo maté porque era de todas.


AMOR BRUTAL

Amó hasta embrutecerse y bruta amó a quien ignoraba su amor y brutalidad. Por eso tal vez lo descuartizó brutalmente y guardó su corazón, como una verdadera bruta en un frasco lleno de alcohol en bruto.


EVIDENCIA

Detenida en un prolongado momento, calculó sin mirar reloj, el tiempo transcurrido en la ventana. Eran dos horas, o tal vez dos años, dos siglos, o quizás dos segundos, lo cierto es que aún continua con el pensamiento detenido, dejando pasar las horas o tal vez la vida.

Debo hacer algo. Murmuró hacia dentro de sí misma. Debo hacer algo. Murmuró muy adentro de sí misma.

Aún le duele el cuerpo. Nadie comprenderá lo que es tragarse junto con el pan las humillaciones, los golpes, el olor a trago sostenido antes y después de cada violación.

La justicia no se apoya en sentimientos, solo mirará la evidencia, el cuchillo, un esposo muerto en la cama y nadie más en la casa.


CADENA DESESPERADA

El amanecer aún no despierta de su letargo y ya tiemblan las horas del día. Algo inesperado quiere darse en el último acto de esta noche. Los ángeles nerviosos se mantienen a la expectativa, mientras en el infierno un condenado atiza el caldero.

Un hombre no acostumbrado al fracaso mira como el hambre ha instalado su reino en el estómago de sus hijos. Con el insomnio esculpido en las ojeras, los besa entre miedos cansados y esperanzas quebradas.

La mano le tiembla sobre la cabeza de los dos niños dormidos, luego en un segundo, se escucha como tres disparos hablan de la desesperación y despiertan a la madre, que ahora viuda clama auxilio y piedad.

Nadie responde, los perros aún ladran al sentir la muerte y el cuarto y último disparo.


DESPUÉS DEL TÚNEL

Descalza de voces mira las horas transitar por su piel ojerosa. La tristeza de otras mujeres no la perturba. Tiene suficiente con sus lágrimas sostenidas a pulso. Sabe a lo que saben cada lágrima y el incendio que dejan cuando humedecen el rostro.

Un túnel oscuro lleno de niebla se apodera de su lucidez cercenada a puro grito.

Toma el cuchillo con una seguridad abismal y lo clava en la pared gritando: ¡Esta vez no me mataré!.


AUSENCIA CON GUSTO A FLORES

Cuando supe que tu ausencia tenía gusto a flores, tomé las tijeras del jardín y podé la distancia que había entre tu cuerpo y el mío.

martes, 27 de marzo de 2007

Responso Para mi Funeral


Heme aquí con las uñas azules,
la sangre estancada, como sueldo de fin mes,
la carne endurecida como roca petrificada,
la piel fría como la sensibilidad de un dictador.

La mente lejana del espíritu … duerme
mientras el espíritu vaga sin saber lo ocurrido.
es grato andar por los bares de siempre,
sentir que me siento, bebo y luego me voy
ahora sin pagar, porque recuerden
sólo soy espíritu despidiéndose de los seres queridos.

Hay tantas flores en vez de vino,
tanto lamento en vez de poemas,
tanto equilibrio en vez de locura,
tanto negro en vez de rojo encendido.

Les dije, quiero una fiesta en mi funeral, estar sentada con una copa, un cigarro apagado (está bien, no importa, físicamente no puedo fumar) y en la otra mano un libro, un cuaderno, un portaminas 07 y una goma.

Pienso que después de esto no habrá más cordeles con ropa ajena tendidos en mi casa, no habrá una histeria mordiendo sonrisas, laberintos que colonizar con la voz ciega y los ojos mudos, caminando por la ciudad.

¡Cuánta falta le haré al mundo!

Nadie irá en caída permanente hacia la esperanza, ni bailará encima de la desesperación cotidiana.

Murió Silvia Rodríguez, la única que iba del Averno al Cielo,
la que escribía imágenes de algodón después de romperse el cráneo dentro de una copa y sobre una página en blanco.

Murió, quién decía a los hombres que para tener relaciones sexuales, no era preciso el amor,
la que volvía a ser virgen después de vestirse,
la que culpaba a todo por la resaca, nunca al vino que tomaba hasta el primer sorbo de la octava copa.

No puede ser, está llegando un espacio de vacío permanente,
despacio se desprende la huella de mis pasos y la sombra de mi cuerpo me abandona,
me pregunto ¿Quién escribirá cosas que no complazcan los oídos que se piensan eruditos y comen las migajas del poder oficial?
¿Quién dirá poto con nubes de azufre y pluma encantada endulzada en vino?
¿Quién prestará el vientre a los dioses del Olimpo, a los hombres comunes y escribirá sin la culpa del pecado original?.

Ahora, adiós. El silencio perpetuo llega, esta lápida ya tiene el “Aquí yace Silvia Rodríguez Bravo” ahora cierren la sepultura por favor, que voy a atizar el fuego del Infierno, luego aprenderé a tocar el arpa, tengo entendido que a Dios le encanta esa música, luego amarraré el aureola de los ángeles al llavero del San Pedro.

“Estamos reunidos aquí, para despedir a nuestra querida hermana y poeta”. Pobre Cura, no sabe que enciendo el cigarro en los rayos del sol, que dibujo caritas a la luna y que estoy más viva que nunca.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Rutina de una Poeta Cesante



Esta ciudad definitivamente no acoge a su hija, quizás porque llevo un estigma en la frente o talvez sea la quebrada forma de mis ojos, el motivo por el que los dioses del Olimpo aún no pronuncian en coro mi nombre, para terminar con esta comedia, donde sueño con una pequeña esperanza la cual aún no calza con la realidad que respiro.

Mi realidad no ha tenido un punto aparte, un dar vuelta la página para archivar el agua que ha pasado debajo de este puente. En concreto, continuo Cesante, viviendo en forma heroica. Realmente esta situación más que un acto de heroísmo, es un acto de magia, pero el universo sabe más, ya que la ociosidad de esta cesantía me ha permitido recordar que soy el texto de una página en blanco.

El texto se inscribe en forma horizontal sobre las palabras que conforman mi cuerpo y me abro al poema donde Paraíso y Averno se fusionan en una sola voz, para diluirse en la cotidianidad deslumbrante de los días.

La voz del espejo proyecta la historia de una pequeña Poeta con indomados campos en búsqueda de un horizonte donde presentar su silencio, la forma diluida de su sombra, el tragaluz de sus insomnios y ese olvidado “Yo Soy” que tiene dormido detrás de las pupilas. Ese Yo encendido que escribe el génesis apocalíptico de un feto divino a punto de nacer.

El espejo y sus infinitos originales atraviesan la furia de la realidad para posesionarse de la imagen en forma mágica, superficial, profunda, hasta que el útero expulsa una hija en forma de grito, de llanto, de latido, con un pulso similar a los segundos de un semáforo. Y la Poeta se da vida, se retroalimenta de sus propias entrañas y nace viva, otras veces, nace muerta, pero nace detrás y sobre el espejo en forma de texto, de palabra hecha verso y el verso se crea en ella, como agujero negro en el cielo.

En ese espacio es donde nace el silencio, pero hablo de ese silencio alimentado en el pecho de la madre primigenia, quien ha existido desde antes que dios. Este silencio ha permanecido, ha cruzado la frontera del tiempo sin morir, sin necesidad de resurrecciones, porque ella es resurrección, vida y muerte en una sola línea, en un solo verso, en un solo poema. Ella es todo lo que la nada necesita para que surja la sabiduría.

A esta hora, en que el aire se convierte en murmullo, me pregunto bajo la luz del espejo ¿Qué pellejo es mejor, Cesante con esperanza, mujer que trabaja o Poeta que sueña? Sí, irremediablemente soy Poeta que sueña con la esperanza de encontrar un verso que calce con el péndulo del espejo, donde oscilo entre diversas alucinaciones y realidades cotidianas.
Esta ciudad no acoge a las hijas de su país, los dioses del Olimpo olvidaron mi nombre, no hay escupitajo, bendiciones ni adioses para esta pequeña Poeta que escribe con sangre milenaria el texto en blanco que tiene dentro de su cuerpo.