miércoles, 21 de marzo de 2007

Rutina de una Poeta Cesante



Esta ciudad definitivamente no acoge a su hija, quizás porque llevo un estigma en la frente o talvez sea la quebrada forma de mis ojos, el motivo por el que los dioses del Olimpo aún no pronuncian en coro mi nombre, para terminar con esta comedia, donde sueño con una pequeña esperanza la cual aún no calza con la realidad que respiro.

Mi realidad no ha tenido un punto aparte, un dar vuelta la página para archivar el agua que ha pasado debajo de este puente. En concreto, continuo Cesante, viviendo en forma heroica. Realmente esta situación más que un acto de heroísmo, es un acto de magia, pero el universo sabe más, ya que la ociosidad de esta cesantía me ha permitido recordar que soy el texto de una página en blanco.

El texto se inscribe en forma horizontal sobre las palabras que conforman mi cuerpo y me abro al poema donde Paraíso y Averno se fusionan en una sola voz, para diluirse en la cotidianidad deslumbrante de los días.

La voz del espejo proyecta la historia de una pequeña Poeta con indomados campos en búsqueda de un horizonte donde presentar su silencio, la forma diluida de su sombra, el tragaluz de sus insomnios y ese olvidado “Yo Soy” que tiene dormido detrás de las pupilas. Ese Yo encendido que escribe el génesis apocalíptico de un feto divino a punto de nacer.

El espejo y sus infinitos originales atraviesan la furia de la realidad para posesionarse de la imagen en forma mágica, superficial, profunda, hasta que el útero expulsa una hija en forma de grito, de llanto, de latido, con un pulso similar a los segundos de un semáforo. Y la Poeta se da vida, se retroalimenta de sus propias entrañas y nace viva, otras veces, nace muerta, pero nace detrás y sobre el espejo en forma de texto, de palabra hecha verso y el verso se crea en ella, como agujero negro en el cielo.

En ese espacio es donde nace el silencio, pero hablo de ese silencio alimentado en el pecho de la madre primigenia, quien ha existido desde antes que dios. Este silencio ha permanecido, ha cruzado la frontera del tiempo sin morir, sin necesidad de resurrecciones, porque ella es resurrección, vida y muerte en una sola línea, en un solo verso, en un solo poema. Ella es todo lo que la nada necesita para que surja la sabiduría.

A esta hora, en que el aire se convierte en murmullo, me pregunto bajo la luz del espejo ¿Qué pellejo es mejor, Cesante con esperanza, mujer que trabaja o Poeta que sueña? Sí, irremediablemente soy Poeta que sueña con la esperanza de encontrar un verso que calce con el péndulo del espejo, donde oscilo entre diversas alucinaciones y realidades cotidianas.
Esta ciudad no acoge a las hijas de su país, los dioses del Olimpo olvidaron mi nombre, no hay escupitajo, bendiciones ni adioses para esta pequeña Poeta que escribe con sangre milenaria el texto en blanco que tiene dentro de su cuerpo.

3 comentarios:

desde talca con amor dijo...

Así como nadie ha lee los libros que autopublicas y regalas, nadie comenta en tu blog... mejor dedicate a beber e idiotizarte y asume tu cesantía permamente...!!!

buitre dijo...

y que importa todos los poetas de chile tienen el mismo olor y forma que esta poeta cesante, ya asumió su cesantia y no me gustaría verla suicidada por su dolor, nadie le hace comentarios pero tiene 1.700 visitas,

lectora dijo...

más de 2000 visitas de hombres y mujeres enamorados de su deshinibido talento ,libre, fuerte . Que importa la puta cesantía si ELLA es una genia y los genios no comen ,ni pagan deudas,ni duermen.....