viernes, 25 de abril de 2008

INTIMIDAD DE UN ASCENSOR PUBLICO


Es una tarde casual
una tarde de ésas,
calladas con frío
entraste mirando la hora
desabitado del mundo
descalzo de memoria
solitario triste y vivo
respirando por casualidad
cerca de mi boca

En un segundo tus manos
fugaces eternas
escarban el polvo
que será algún día mi cuerpo
tus manos incontroladas
corriendo a prisa entre mis senos
y la falda.

Aguas libidinosas, oscuras, obscenas
inundan nuestra piel
el fuego de las bocas estrellándose
buscando el natural y apurado descanso
para esta fiebre que sale descontrolada
en forma de gemido y alivio.

La ciudad espera, no hay tiempo, miras la hora
el pulso agitado no responde a lo formal
de nuestra ropa.

Salimos como entramos,
siendo dos perfectos extraños
y el ascensor como nosotros
vuelve al curso normal
de un buen día terminado.

5 comentarios:

Oscar Fernando dijo...

Buen poema,solo que jamàs sucederà en el ascensor de correos que siempre està malo.Bien escritora,sigue en tu lìnea creativa.

profetabar dijo...

gracias Oscar, me incentivas, nos continuamos viendo en el camino.

Luis Amador dijo...

ME parece muy bien, me envolvió, y en verdad es un sueño concupiscientemente libidinoso vivir esa experiencia...

Bien compañera de puño y letra...nos vemos el lunes, esperaré tu llamada... Anda pensando en un nombre creativo para la revista

Adeux

Amador.

Críptica dijo...

waoooo menuda manera de empezar un lunes¡¡¡ me ha gustado, creo que es algo que todos hemos imaginado o deseado alguna vez. Un abrazo¡

-Pato- dijo...

Esxtraordinario y vertiginoso poema, me ha gustado de principio a fin.

Nos leemos.
Besos