No podrás matarme.
Aún tienes el rasguño de mis besos
en el caudal de tus hombros.
El ruido de mis sueños
en tu cabello evaporado.
Tengo tu cuerpo,
tu silencio en el humo de mis manos.
Aún vienes de mí.
Aún huelo a tu espera.
A tus pasos
buscando encuentro en tardes ocasionales.
Aún el pueblo de tus gemidos recibe el calor de mis ojeras.
No podrás matar el infierno donde renaces después de habitar mi cuerpo.
Olvídame, pero no matarás tus manos buscando puerto en mi soledad.
3 comentarios:
S i l v i a :
Me alegra tu adhesión,
las acciones que se están
realizando en la zona
pueden ser seguidas en:
www.losrobles-no.blogspot.com
desde Santa Cruz, Oscar Belmar
que bueno que la poesia hable un poco de la vida real me identificaste.
Me gustó mucho este poema y la página en su extensión. Buena forma y estupendo contenido.
Un cordial saludo.
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