Ahora que cada uno pesa y equilibra su propia realidad,
que muchos han perdido tanto y otros han perdido todo
ahora que el ladrido de los perros vuelve a ser normal
que las voces y sueños guardados por años en los adobes
vuelan sin dirección por las calles cubiertas de escombros.
Ahora que hemos recordado lo frágil que somos
pienso en el cansancio trenzado al dolor
en la esperanza que el único futuro que entrega
es respirar por el momento
es respirar el momento.
Ahora que no hay tiempo de soñar
ni de escupir para el cielo
pienso en las manos entregadas
en las mentes aturdidas por la realidad
en los cuerpos cansados que entregan auxilio.
Sí, es tiempo de no pensar en nada
es tiempo de hacer todo, de todo y
para todos sin mirar lo que nos divide.
Quizás algún día volveremos a ser los mismos,
por ahora sólo nos queda sepultar a los caídos,
y dolerse mientras se retiran los escombros
y levantar con luto la nueva casa que nunca
tendrá el mismo calor ni color de antes.
Ahora que tenemos tanta realidad encima
Tiemblo mientras lloro y lloro por el dolor
de quien no tiene madre, padre, esposa o un hijo
Lloro sin mocos, sin lágrimas, sin sollozos
ni gemidos.
Tan sólo lloro en palabras y las palabras
no entregan consuelo,
¡Por primera vez no entregan consuelo!
Y es que están llorando mientras y cuando
las escribo.

Finaliza un día más de vida o de muerte, que importa. Los codazos y empujones de la manada quedan atrás, como las miradas y el pensamiento que provoco en los demás.




